Hola de nuevo, después de disfrutar de unas vacaciones navideñas familiares, creo que me lo merezco valga la modestia, y aprovechando este parón para tomarlo como un punto y a parte…

Os informo, que después de haberos presentado por encima los dos aspectos que, en mi humilde opinión, son básicos para iniciar la búsqueda de la felicidad, desarrollo personal y descubrir tu pasión, me gustaría explicaros también como he llegado a este punto en mi vida y hacia donde tengo intención de dirigirme.

Porque estos dos pilares básicos de la felicidad, no hacen más que responder a las preguntes universales de Quien soy? y Cual es mi misión en la vida?

Porque inicié mi búsqueda

Para ser más precisos y coherentes, a la hora de exponeros como empezó este viaje hacia la búsqueda de la felicidad, tendría que remontarme hasta mis años de infancia, porque como sabéis, quien más deja señal en el lienzo donde perfilaremos nuestra vida y nuestro destino, son nuestros padres.

Para hacerlo menos aburrido, si hay alguien con curiosidad al respecto en un futuro escribiré mi biografía, empezaré por los meses antes del momento del click.

Año 2015, por esas fechas contaba con 36 años y mi núcleo familiar ya estaba formado por mi mujer y mis 2 hijos, con 2 años el grande y  unos pocos meses la peque.

Algo dentro de mi, no sabia explicar bien, bien lo que era, hacía que sintiera cierto malestar interior, una sensación de estar incompleto.

A día de hoy, y con mi situación y mi perspectiva actual, entiendo que era esa sensación, pero no voy a adelantar acontecimientos.

Ese malestar, evidentemente no me afectaba únicamente a mi, sino a toda mi familia. Ya que, dentro de mi ignorancia, pensaba que los motivos de ese malestar estaban fuera, en los demás y sobretodo, en mi imperfección.

Vivir un infierno interior

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Sentía que no era lo suficientemente buen padre, buen marido o incluso buen hijo, pero eso no era lo peor, lo peor es que a base de flajelarme internamente, se llego a crear la duda si mi mujer era mi media naranja, o si estaba preparado para ser padre.

Esta duda sembrada, solo hacía que cada vez que teníamos alguna discusión o alguno de mis hijos, provocara que entrara en cólera porque no me hacía caso, fuera haciéndose cada vez mayor.

Y de esta manera la bola de nieve, cada vez era más y más grande, hasta llegar a tener pensamientos suicidas, pero no de me voy a cortar las venas o me voy a inflar a antidepresivos, sino pensamientos relacionados a la posible felicidad de mi familia si yo no estuviera, porque evidentemente mi infelicidad era contagiosa.

Intentando encontrar la clave de la felicidad, era un asiduo de la sección de autoayuda de la FNAC, a día de hoy sigo frecuentándola pero no tan a menudo y sabiendo lo que busco concretamente.

Después de observar que esto no hacía que mejorara mi sensación de malestar, y para evitar que mi mujer y yo tuviéramos que tomar una decisión drástica y que a día de hoy me he dado cuenta que habría sido lo peor que podría haber hecho, decidí ponerme en manos de un psicólogo.

La próxima semana os explicaré mi experiencia con el “loquero”, termino con todo el cariño del mundo ya que no os adelanto más pero gracias a el, hoy estoy donde estoy.