“Algo no funciona en el mundo, no sabes lo que es pero ahí esta, clavado como una astilla en tu mete…Puedes verlo al mirar por la ventana o al encender la televisión, puedes sentirlo cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos.

Es el mundo que ha sido puesto ante nosotros para ocultarte la verdad. Si tomas la pastilla azul, final de la historia, despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creer, si tomas la pastilla roja te quedarás en el país de las maravillas y te enseñaré hasta donde llega la madriguera.”

Vivimos en Mátrix

Aunque estas palabras están transcritas de manera literal de la obra maestra del cine Mátrix, no voy a hablar de ese mundo oscuro máquinas nos utilizan como fuente de energía, el mundo del que hemos de despertar es mucho más terrenal, pero para ello hemos de adquirir un nivel de espiritualidad más elevado, no os confundáis, nada tiene que ver esto con la religión.

Como dice Borja Vilaseca en alguna de sus conferencias:

Clic para tuitear

Nuestro Mátrix no está creado por máquinas, sino por nuestras mente, a través de creencias limitantes que no cuestionamos. Opiniones, valores y aspiraciones implantadas de nuestro entorno social y familiar.

Estamos tan condicionados, que solo por el hecho de nacer en un lugar determinado y en determinado entorno social, la gran mayoría de las personas no deciden ni su idioma, religión o incluso partido político y equipo de futbol.

Estamos tan acostumbrados a vivir según el guión establecido, que creemos que es elección nuestra y es el camino correcto y los que piensan diferente a ti están equivocados. No crees que ellos también pensarán lo mismo de ti.

Salir de Mátrix significa dejar de identificarte con la máscara en forma de creencias, y comenzar a buscar tu esencia, lo que realmente te caracteriza de igual manera naciendo en una gran ciudad o en un poblado de de un país tercermundista.

Ha llegado la hora de quitarse la máscara y vivir la vida  a cara descubierta.