En la sociedad actual, donde el victimismo y la búsqueda de demonios externos están a la orden del día, por ejemplo en Barcelona, mi ciudad natal y donde siempre he vivido, no hay día en el que haya una manifestación reivindicativa.

Ya sea, por el procès independentista, por los derechos de las mujeres, por los derechos de los taxistas o por el mismisimo Tibet, parece que la solución a todos los males de la sociedad, solo se puede conseguir mediante la queja.

LIBERTAD NO LIBERTINAJE

Manifestaciones

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Bajo este prisma de queja y pataleo, parece que se nos ha olvidado que para disfrutar de nuestros derechos, préviamente hemos de cumplir con nuestras obligaciones.

Además de ser responsables con el cumplimiento de nuestras obligaciones como ciudadano, se ha de tener en cuenta que la libertad de uno, acaba cuando se ve afectada la libertad del prójimo.

Si nos olvidamos de esto, la libertad pasa a convertirse en libertinaje.

En esta sociedad donde la coherencia brilla por su ausencia, nos cansamos de exigir a los demás lo que nosotros mismos no cumplimos.

Como decía Jesús de Nazaret,

El que esté libre de pecado que tire la primera piedra Clic para tuitear

Pues bien, en la sociedad actual nos estamos quedando sin piedras para lapidar a los demás, eso si, sin el más minimo atisbo de autocrítica y responsabilidad al respecto de nuestros resultados en la vida.

RESPONSABLES DE NUESTRA VIDA

El contrato de nuestra vida

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Después de la crisis global iniciada en 2007-2008 y que según expertos, como Santiago Niño Becerra, finalizará allá por el año 2024-2025, la situación económica de muchísimas familias se ha visto empeorada a niveles procupantes.

Esta crisis económica, según el propio Niño Becerra y como ya os expliqué en el primer artículo del blog, acabará con un cambio de paradigma laboral, en el que la tecnología, la globalización y los robots, harán cambiar las reglas del juego.

Ante este panorama, aquellas persona que se encuentren en una situación complicada tienen 2 caminos a elegir:

  • Seguir el camino trillado y culpar de nuestros resultados obtenidos a gobiernos, bancos y corporaciones, quitándonos toda responsabilidad. Por poner un ejemplo, la gente que después de comprar un piso, no haber podido pagarlo y haber estado desauciados, deciden seguir pensando que como pone en la Constitución que tenemos derecho a una vivienda, esperar que esta por arte de magía o por arte de promesas del partido político de turno, acabe apareciendo.
  • Dejar de esperar que los demás se hagan cargo de nuestra vida y de nuestros resultados, asumir nuestra responsabilidad de los resultados obtenidos, siendo conscientes que no son más que la suma de todas las decisiones que hemos ido tomando. Siguiendo con el mismo ejemplo, en lugar de esperar que una ley o unos políticos nos consigan una vivienda, quizás hayamos de asumir que deberemos volver temporalmente con nuestros padres o tendremos que compartir piso durante una temporada hasta mejorar nuestra situación económica.

La mayor parte de las personas que se encuentran en una situación delicada, no son conscientes de esta dicotomía, porque desconocen que hay otra opción de vivir la vida, que no sea quejándose y culpando a los demás.

Lo desconocen, tanto porque al sistema no le interasa personas empoderadas que no necesiten de la actuación de gobiernos, bancos o corporaciones, para tener una vida llena de felicidad y éxito.

Como porque a estas personas, les resulta mucho más fácil y cómodo culpar a otros, sacudiendose de esta manera cualquier tipo de responsabilidad.

Si queremos que nuestra “suerte” empiece a cambiar, hasta que no seamos conscientes del Mátrix en el que vivimos y decidamos tomar la pastilla roja, con el dolor inicial que supone salir del cobijo de los organismos que “cuidan” de nosotros, no podremos asumir el resultado de todas las decisiones que hemos ido tomando y que nos han llevado al punto en el que hoy en día nos encontramos.