En el artículo sobre los hijos y la forma generalizada de educarlos, os exponía las 2 maneras más extendidas y a su vez equivocadas: la severidad y la permisividad.

Antes de continuar, no quiero que nadie pueda sentirse ofendido y que suene a dogma lo que voy a decir, cada niño y cada familia son un mundo.

Tampoco pretende adoctrinar a ningún padre, porque yo mismo me equivoco y mucho, en relación a la educación de mis hijos, y es por ese motivo, por lo que estoy intentando evitarme el sufrimientos de ver que no les estoy ayudando a desarrollarse de la mejor manera.

¿Como debemos educar?

Entonces, si las tipologías más utilizadas no ayudan a nuestros hijos a desarrollarse de una manera positiva, como debemos hacerlo?

Pues como prácticamente todo en esta vida, hay que buscar el equilibrio y explorar la amplia gama de grises, de la que disponemos.

Buscando y leyendo he dado con un libro interesantisimo y del que pretendo poner en práctica sus consejos y enseñanzas, Cómo educar con Firmeza y Cariño, de la autora Jane Nelsen.

En él, la autora nos explica la metodología educativa basada en la Disciplina positiva.

¿Que es la Disciplina Positiva?

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Pues para empezar a entenderla, cabe decir que es una educación donde se evita la humillación del niño, como sucede en el caso de la educación basada en el control excesivo, apoyada en los premios y castigos.

Asimismo, también se evita la humillación de los padres, propia de los métodos de educación permisivos, donde los padres viven a merced de los deseos y caprichos de sus hijos.

La Disciplina positiva, se basa en el respeto mutuo y la colaboración por parte de de los 2, ya que aunque los niños sean pequeños, tienen el mismo derecho a la dignidad y el respeto que los adultos.

El objetivo principal de la Disciplina positiva es otorgarle a nuestros hijos unas competencias necesarias e imprescindibles de cara al futuro de nuestros hijos en la vida, a la vez que intentamos poner fin a las conductas negativas, pero con vistas al largo plazo y no al corto plazo como hace el castigo y premio.

El respeto hacia nuestros hijos, mediante este tipo de educación, se logran tanto evitando momentos donde nuestros hijos lo pasen mal, como puede ser un castigo y esperando que esa situación negativa, le vaya a beneficiar posteriormente.

Otro aspecto importante mediante el que el niño ganará en confianza en si mismo y en nosotros, es mediante la puesta en común de la toma de soluciones y límites, ya que sintiéndose participes e importantes, será más fácil que tomen esa responsabilidad.

¿Que competencias busca la Disciplina Positiva?

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La educación basada en el cariño y la firmeza, busca desarrollar en nuestros hijos habilidades necesarias para crecer de una manera lo más responsable y autosuficiente posible.

  1. Buena percepción de las capacidades propias: “soy capaz de hacerlo o conseguirlo”
  2. Buena percepción de sentirse importante en las relaciones principales: “Contribuyo y se me necesita”
  3. Buena percepción de la causalidad: “Influyo en lo que me sucede”
  4. Buenas competencias intrapersonales: desarrollar la inteligencia emocional y utilizarla para desarrollar autodisciplina y autocontrol.
  5. Buenas competencias interpersonales: capacidad para establecer relaciones con los demás basadas en la colaboración, pactos y empatía.
  6. Buenas competencias sistémicas: capacidad de responder, de manera responsable y flexible, a los límites establecidos.
  7. Buenas competencias críticas: capacidad de utilizar la sabiduría adquirida, para evaluar las situaciones.

Desarrollar estas habilidades, ayudará a nuestros hijos a evitar malas conductas, ya que el origen de casi todos los malos comportamientos, son debidos a un desarrollo deficiente de alguna de ellas.