Cada 4 años, en el mejor de los casos, tenemos que pasar por las urnas para ejercer nuestro derecho a voto, y así de esa manera preservar la democracia.

Pensamos que con este acto, ya hemos cumplido y nos exime de cualquier responsabilidad de nuestros problemas, parece que ese voto, es una carta blanca para la queja y el pataleo.

Cuando a la gente le dices que no tienes intención de votar, te sueltan la manida frase: “pues si no votas, luego no te quejes“.

Pues, no solo no pienso quejarme, de eso ya he hablado en el artículo del victimismo, sino que lo que no pienso hacer es formar parte del juego, llamado elecciones, que ha montado el sistema para hacernos creer que vivimos en una democracia.

SI VOTAS, ERES PARTE DEL PROBLEMA

Votar es perpetuar el sistema

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Creo, que la mayoría de nosotros tenemos bastante claro que la calidad de nuestra clase política, deja bastante que desear.

De igual manera, que casi todos somos conscientes de que el sistema político necesita un cambio bastante profundo.

Pues si una inmensa mayoría de ciudadanos, somos consientes de lo deficitario de este sistema, porque seguimos esperando que mediante este sistema viciado las condiciones de los ciudadanos vayan a mejor.

Como decía el genio Albert Einstein, “No podemos resolver problemas, usando el mismo tipo de pensamiento, que cuando lo creamos”. 

Hasta que el sistema no evolucione, lo más sensato es intentar estar en él, pero sin formar parte.

Como irse a vivir a la montaña viviendo de los recursos que obtenemos, no es lo más asequible, y menos con 2 niños pequeños como es mi caso. Hemos de vivir en la sociedad pero tratando de no favorecer el sistema.

Pues votar, es una de esas acciones que favorecen y perpetúan este sistema gangrenado, que dirige nuestro país.

DA IGUAL LA DIRECCIÓN

Da lo mismo si tu color es el rojo, el azul, el naranja, el lila, el amarillo o incluso el verde, es lo mismo. Las personas que representan y dirigen, esos partidos políticos, no tienen como principal objetivo el bienestar general, sino el de conseguir el poder.

No es cuestión de pretender que todos los políticos sean vocacionales y estén dispuestos a cualquier sacrificio por la sociedad a la que representan, sino que simplemente sean coherentes y honestos, tampoco creo que sea pedir mucho.

Unos políticos que en lugar de pensar en como pueden sacar vergüenzas de cualquiera de la oposición, ya sea con un máster, una asistenta en B o el pago de una tesis, piensen en como llegar a acuerdos, sabiendo que en toda negociación han de ceder las 2 partes.

Unos políticos que en lugar de aprovechar cualquier desgracia, para buscar responsables en la oposición y echar más mierda sobre ellos, se dediquen a unir fuerzas para encontrar una solución.

Unos políticos, que en lugar de preocuparse y acercarse a nosotros en campaña electoral, cumplan con sus promesas, y como mínimo pidan disculpas en caso de no hacerlo.

Unos políticos que en lugar de desechar e impugnar cualquier decisión o argumento de la oposición, se dediquen a hacer POLÍTICA de verdad, y lleguen a acuerdos y consensos.

Porque, y esto es gracias a la escasa inteligencia financiera que tenemos y los estereotipos o creencias inculcadas, como el de que la izquierda es buena y la derecha es mala, de verdad pensáis que no hay cosas positivas en ambas partes?.

TODO ESTÁ EN NUESTRA MANO

Como he dicho antes, lo único que necesitan nuestros políticos para tener un sistema diferente, es que sean coherentes y honrados, para que veáis que no pido una locura, vamos que hasta el inglés lo dejo en segundo plano.

Pero si es tan poco lo necesario para ser un político diferente, como es posible que brillen por su ausencia este tipo de dirigentes?

Pues la respuesta resulta que es tan sencilla como triste, las personas que se comportan de una manera coherente y honrada, parecen ser unos especímenes en peligro de extinción.

Y es que, la clase política, no es más que un fiel reflejo de la inmensa mayoría de la sociedad a la que representa, y no me refiero al porcentaje de votos en el resultado final, no, me refiero a que si los políticos son corruptos e incoherentes, es porque la gran mayoría de nosotros somos así.

Este triste panorama tiene, como todo en la vida una parte positiva, y es que si son un reflejo de la sociedad, cambiando la mayor parte de nosotros, el sistema acabará cambiando.

Cada uno de nosotros hemos de centrarnos en nuestra zona de influencia, no debemos aspirar a cambiar a nuestros políticos, sino cambiar nosotros.

Como decía Gandhi: “se tú el cambio que quieres ver en el mundo

#NoConMiVoto

Resumiendo, los políticos que nos representan,sean del color que sea, no piensan en nuestro beneficio, sino más bien en el suyo.

Las reglas del juego están hechas, por los mismos a los que benefician, siendo ellos los encargados de poder cambiarlas, así que va para largo.

Partiendo de esas premisas, de verdad creéis que la película cambiará mucho salga el color que salga?

Pues bien, después de daros mi opinión al respecto y aunque el voto es secreto, ya os puedo decir que no voy a votar, no pienso formar parte de esta pantomima.

Si tú, también estás hasta el gorro de los políticos y sus reglas, comparte este mensaje con el #NoConMiVoto, y así consigamos remover la coctelera.