Todos en mayor o menor mediada, alguna vez hemos sentido la necesidad de vanagloriarnos de nuestro éxito, de demostrar a los demás lo que hemos conseguido.

Vivir por el éxito profesional

Photo by Razvan Chisu on Unsplash

El problema viene cuando vivimos únicamente por y para el éxito y el triunfo.

Habitualmente, esta búsqueda de éxito se da en el ámbito laboral, pero suele venir acompañada por la búsqueda de una imagen personal, da igual como estén los cimientos y las entrañas del edificio, mientras la fachada esté perfecta.

Cuando buscamos el reconocimiento o la valoración por parte de los demás, lo que estamos es otorgando un poder a los otros que en realidad no tienen.

Debido a esta búsqueda constante tenemos una actitud camaleónica, y nos adaptamos a los demás para conseguir la aprobación y el reconocimiento de ellos.

Y por otra parte, estamos dando importancia a cosas efímeras, como puede ser lo que tengo, lo que he conseguido, o como he dicho antes, lo que piensan los demás de nosotros.

Que pasa cuando no encontramos ese reconocimiento por parte de los otros, que aflora la vanidad.

Según la RAE, la vanidad es el orgullo de la persona que tiene en un alto concepto sus propios méritos y un afán excesivo de ser admirado y considerado por ellos.

Buscando la aprobación ajena

Photo by rawpixel on Unsplash

Si la percepción del éxito se basa en las opiniones de otros, factor que no podemos controlar y además el objeto el éxito son cosas físicas y materiales, estamos encaminados al más absoluto fracaso.

Como dice el proverbio hindú, “solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio”.

El verdadero éxito, solo se consigue siendo fiel a nuestra esencia, para ello antes hemos de descubrir para que hemos venido a este mundo.

Una vez identificado nuestro propósito existencial, todas las decisiones y acciones encaminadas hacia él, nos darán como resultado el éxito. No como objetivo sino como resultado de nuestras acciones.

Y muy probablemente, este éxito vendrá acompañado también por el reconocimiento por parte de los demás, pero eso ya no será lo importante, porque no buscarás el aplauso de los demás sino buscarás servirlos de alguna manera.