Todos en mayor o menor mediada, alguna vez hemos sentido la necesidad de vanagloriarnos de nuestro éxito, pero si hay alguien que vive por y para ello, es el eneagrama 3.

Vivir por el éxito

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Quienes forman parte de este grupo, viven por y para el éxito y el triunfo, un éxito especialmente encaminado al ámbito profesional o del trabajo.

Por el mismo motivo, son personas para las cuales la imagen personal es importantísima, da igual como estén los cimientos y las entrañas del edificio, mientras la fachada esté perfecta.

Cuando buscamos el reconocimiento o la valoración por parte de los demás, lo que estamos es otorgando un poder a los otros que en realidad no tienen.

Debido a esta búsqueda constante tienen una actitud camaleónica, y se adaptan a los demás para conseguir la aprobación y el reconocimiento de ellos.

El refrán “dime de lo que presumes y te diré de que careces”, les viene como anillo al dedo.

Y por otra parte, estamos dando importancia a cosas efímeras, como puede ser lo que tengo, lo que he conseguido, o como he dicho antes, lo que piensan los demás de nosotros.

Que pasa cuando no encontramos ese reconocimiento por parte de los otros, que aflora la vanidad.

Según la RAE, la vanidad es el orgullo de la persona que tiene en un alto concepto sus propios méritos y un afán excesivo de ser admirado y considerado por ellos.

Buscando la aprobación ajena

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Si la percepción del éxito se basa en las opiniones de otros, factor que no podemos controlar y además el objeto el éxito son cosas físicas y materiales, estamos encaminados al más absoluto fracaso.

Como dice el proverbio hindú, “solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio”.

El verdadero éxito, solo se consigue siendo fiel a nuestra esencia, para ello antes hemos de descubrir para que hemos venido a este mundo.

Una vez identificado nuestro propósito existencial, todas las decisiones y acciones encaminadas hacia él, nos darán como resultado el éxito. No como objetivo sino como resultado de nuestras acciones.

Y muy probablemente, este éxito vendrá acompañado también por el reconocimiento por parte de los demás, pero eso ya no será lo importante, porque no buscarás el aplauso de los demás sino buscarás servirlos de alguna manera.