Antes de sumergirnos en los mecanismos y herramientas que podemos utilizar para encaminar los malos comportamientos de nuestros, me gustaría hablar sobre la importantísima responsabilidad por parte de nosotros los padres y madres.

Como comenté en el artículo donde exponía las 4 creencias erróneas que guían a nuestros hijos, haciendo que aparezcan las malas actitudes, los padres somos en gran parte, responsables de esta.

Todo empieza en nuestra infancia

Todos nosotros, durante nuestra infancia, hemos sido condicionados por parte de la sociedad donde nos ha tocado nacer, y sobretodo por parte de nuestros padres.

Estos condicionamientos han ido esculpiendo nuestra manera de ser y de enfrentarnos a un mundo que no podemos controlar.

Gran parte de ellos, han quedado grabados en nuestro subconsciente, lo que hace tan difícil llegar a cuestionarlos y cambiarlos por otro tipo de creencias más positivas y productivas.

Prioridades de estilo de vida

Una de las consecuencias subconscientes, provocadas por como empezamos a afrontar como nos criaron nuestros padres y como abordamos formar parte de un mundo del cual no teníamos, ni tenemos aún control, son las prioridades de estilo de vida.

Estas prioridades, son los comportamientos y actitudes que tenemos los adultos para buscar nuestro objetivo de seguridad en la vida.

Estos tipos de comportamientos y actitudes, evidentemente no todos son negativos, también podemos encontrar virtudes en cada uno de ellos.

Por lo tanto, una vez descubramos cual es nuestra prioridad, nuestro trabajo consistirá en potenciar los aspectos positivos y minimizar las desventajas.

Cada uno de nosotros encuentra la seguridad, de una manera distinta, y podemos clasificar los objetivos que buscamos para encontrarla en 4 distintas.

Búsqueda de comodidad

Para encontrar la seguridad, estas personas buscan evitar su peor miedo, el dolor tanto emocional como físico, evitando ser arrinconados por los demás.

Para evitarlo, intentan hacer que los demás se sientan cómodos, y para ello suelen escoger la vía mas fácil, evitando cualquier tipo de conflicto.

Los aspectos positivos de estas actitudes, es que son muy conciliadores, apacibles y con un elevado grado de empatía.

En cambio, la parte negativa es que limitan la productividad, impidiendo desarrollar sus talentos evitando el crecimiento personal.

En los demás, su actitud provoca irritación, aburrimiento e impaciencia.

Cuando eran niños, están personas tenían la percepción de que como eran pequeños y los demás eran grandes, por consiguiente debían conseguir que los demás se hicieran cargo de ellos.

Los hijos de estas personas, al darse cuenta que enseguida consiguen lo que quieren, ya que sus progenitor quiere evitar el conflicto, utilizan la tiranía emocional (lloriquéos y rabietas) para seguir consiguiendo sus deseos.

Para conseguir potenciar sus virtudes y minimizar sus desventajas, les conviene crear rutinas, fijarse objetivos y permitir que sus hijos experimenten las consecuencias de sus decisiones.

Búsqueda de control

Este tipos de personas, para buscar la seguridad, tratan de evitar la humillación, la crítica y todas las situaciones imprevistas.

Para tratar de buscarla, deciden tomar el control, de ellos mismos, de las personas que les rodean y las situaciones que viven.

Lo puntos fuertes de este tipo de actitud, es que son personas con grandes dotes de mando, son organizados, productivos y perseverantes. Respeta las reglas y tienen una gran asertividad.

En cambio los rangos negativos, son su rigidez, que les evita salir de los límites, cuartando su creatividad y espontaneidad. Además de limitar la proximidad social con personas fuera de su circulo de confianza.

En las personas provocan la rebelión, la resistencia o el desafío. Pudiendo llegar a producir frustración.

Cuando eran niños, están personas tenían la percepción de que como eran pequeños y los demás eran grandes, debo tener el control sobre mi y las situaciones que vivo, para evitar sentirme humillado.

Los hijos de este tipo de padres, debidos al excesivo control sufrido, responden rebelándose a este control, cuestionando constantemente los límites. Obteniendo una sensación de perdida de control. También cabe la posibilidad de que el niño, busque constantemente la aprobación externa.

Para conseguir potenciar sus virtudes y minimizar sus desventajas, les conviene asumir menos responsabilidades y ofrecer más alternativas a sus hijos a la hora de tomar decisiones.

Intención de ser complacientes

Para encontrar la seguridad, estas personas buscan evitar el rechazo, el abandono y cualquier tipo de de situación conflictiva.

Para evitarlo, buscan complacer a los demás o bien exigiendo aprobación por parte de los otros, llegando a inspirar lástima.

Los aspectos positivos de estas actitudes, es que son personas afables y consideradas con los demás. No son nada agresivas y muy dadas al pacto.

Por otro lado, los rasgos negativos es que son personas que no se preocupan por si mismos y a los demás no les preguntan cuales son sus deseos.

En los demás provocan, al principio placer para posteriormente  exigencia solicitando que le correspondan.

Cuando eran niños, están personas tenían la percepción de que como eran pequeños y los demás eran grandes,debo complacerlos para lograr que me quieran.

Los hijos de este tipo de padres, como receptores constantes de las atenciones, posteriormente estarán resentidos por la sensación de exigencia de agradecimiento y pago con la misma moneda. Recibiendo la reprimenda en caso de no producirse.

Para conseguir potenciar sus virtudes y minimizar sus desventajas, les conviene tener fe en la capacidad para resolver problemas por ellos mismos, de sus hijos.

Búsqueda de superioridad

Este tipos de personas, para buscar la seguridad, tratan de evitar la falta de significación o importancia.

Para evitarlo, intentan constantemente hacer más, ser mejor que los otros, tener la razón, o ser más útiles y capaces.

Lo puntos fuertes de este tipo de actitud, es que son idealistas, perseverantes, terminando lo que hacen y tienen un interés social elevadísimo.

En cambio los rangos negativos, es que suelen ser adictos al trabajo, excesívamente responsables e incluso excesívamente implicados.

En los demás, debido al alto grado de exigéncia, provocan sentimientos de incapacidad y culpa por no llegar al nivel exigido. Llegando a mentir para evitar las críticas.

Los hijos de este tipo de padres, perciben la motivación constante para ser mejores y superarse, como un acoso para que alcancen la perfección, sintiéndose incapaces de estar a la altura de lo que esperan sus padres de ellos.

Para conseguir potenciar sus virtudes y minimizar sus desventajas, les conviene deshacerse de la necesidad de tener la razón. Apoyar las necesidades de sus hijos poniéndose en su piel. Y para aderezarlos desarrollar su sentido del humor.