La paternidad o la maternidad, es un proceso vital por el que la mayor parte de nosotros acabamos pasando.

Es un instinto animal, que buscaba primitivamente la supervivencia de la especie.

Hoy en día, además de esta parte primitiva, también existe la creencia instalada en la sociedad, de que para llegar al éxito personal hemos de tener descendencia.

No hay más que ver el tono, de las preguntas inquisitivas en las reuniones familiares, a aquellos que no son padres cuando ya tienen edad de serlo, siempre influidos por las creencias inculcadas.

Necesario pero no obligatorio.

Ser padre o madre no es una obligación

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Si bien es verdad, que para la supervivencia de la especie es necesario que se continue teniendo descendencia, lo es de igual manera, que como no nos encontramos en una situación postapocalíptica, como en las películas donde se decide quienes son los encargados de hacer crecer a la especie, no todos tenemos la obligación de ser padres o madres.

Ya sea porque no te gusten los niños, porque consideres que aún no es el momento, por no tener los recursos necesarios o porque simplemente no sientes esa llamada de la naturaleza, sea cual sea el motivo, decidir no ser padre o madre es una decisión tan correcta y respetable como decidir serlo.

Es más, es una decisión mucho más responsable decidir no tener descendencia, que hacerlo porque es lo que toca sin haberse planteado lo que supone la paternidad o la maternidad.

Es mucho más que…

Paternidad o maternidad

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Y es que hay muchas cosas que pensar y tener en cuenta a la hora de ser padres o madres, al fin y al cabo, si decidimos hacerlo vamos a ser responsables durante muchos años de una nueva vida a la que tendremos que educar y ayudar a ser su mejor versión posible.

Tener descendencia te cambia la vida, trasnformándola en una montaña rusa de emociones, pudiendo pasar del cielo más maravilloso al peor de los infiernos, todo ello en el mismo día.

Hemos de ser conscientes que ser madre o padre nos va a complicar la vida, que no quiere decir que la empeore, pero si que va a hacérnosla mucho más compleja y complicada.

Ser feliz solo es sencillo, en pareja se complica, pero con hijos es una tarea casi titánica Clic para tuitear

El problema viene cuando hemos tomado la decisión por inercia, creyendo la idea de que para sentirnos realizados y felices, necesitamos tener descendencia.

Cuando vienen los hij@s, y descubrimos que esto no nos ha otorgado, por arte de magia, esa felicidad tan ansiada, aparece la frustación y el sufrimiento,

Y cuando nos encontramos en esa situación, bajo el manto del sufrimiento porque nuestr@s hij@s no nos hacen felices, siguiendo con ese victimismo generalizado que tenemos en esta sociedad, las situaciones conflictivas con ell@s se complican más, ya que las gestionamos buscando de manera inconsciente aliviar nuestro sufrimiento antes que intendando evitar el de nuestr@s hij@s.

Ser madre o padre, es mucho más que parir o dar un apellido. Es ser consciente que durante bastantes años tus intereses han de pasar a un segundo plano. Clic para tuitear