La mayoría de expertos ya no hablan sobre si existe o no el cambio climático, sino que ahora se discute si tenemos opción de revertirlo.

El último artículo al respecto lo he leído en la contra de la Vanguardia del día 20 de este mes.

En dicho artículo, el premio nobel en química Robert Schrock, nos explica que la Tierra en unas décadas se convertirá en un planeta inhabitable, debido al gran aumento de las temperaturas.

También expone que esta situación no la vivirá nuestra generación, yo soy nacido en el 1978, sino que serán las futuras generaciones quien tendrán que sufrir esta situación.

Egoísmo destructivo

Egoísmo destructivo

Photo by Steve Knutson on Unsplash

Aunque como os comenté en el artículo sobre el egoísmo positivo, existe un egoísmo mediante el cual se pretende estar mejor, siempre sin ocasionar perjuicio para los demás.

La mayor parte de la sociedad, predica con todo lo contrario, un egoísmo mediante el cual, no nos importa ni los demás ni el planeta, con tal de tener nuestras necesidades superfluas cubiertas.

Solo a través de este egoísmo imperante, basado en la creencia equivocada que la felicidad y el éxito en la vida, están en la acumulación de bienes, se puede entender que exista el hambre en el mundo, que haya gente invisible que tenga que vivir en la calle, o la destrucción del planeta.

Todos estamos unidos

Todos estamos unidos

Photo by Anna Samoylova on Unsplash

Este tipo de egoísmo, además de ser negativo y contraproducente para el planeta y la mayoría de la humanidad, es también negativo para tod@s y cada un@ de l@s que lo practiquen.

La creencia limitante de que no hay abundancia suficiente para todos, es la causa principal de este egoísmo.

Esta creencia como muchas otra relacionadas con el dinero, debido a la falta de inteligencia financiera en el sistema educativo, nos hacen creer que para obtenerlo otros deben quedarse sin.

Cuando en realidad, la manera más efectiva de obtener abundancia, es el win to win, es decir que las dos partes salgan beneficiadas.

Todo esto unido a la ley universal de la acción-reacción, o como dicen los budistas el karma, si no priorizamos buscar ayudar a los demás y al planeta, a largo plazo, solo encontraremos desgracia y miseria.

El universo se rige por energías, las 2 principales y antagónicas, son el amor y el miedo.

Buscar el bien común sin juzgar ni etiquetar, es vibrar en la energía positiva del amor, mientras que si buscas únicamente el bien propio, sin preocuparte en el precio que pueda pagar el planeta o los demás, es vibrar en la energía negativa del miedo.

Otra ley universal es la ley de causa y efecto, donde para compensar las corrientes energéticas, si das amor, acabarás recibiendo amor y si das miedo, miedo será lo que recibas.

No puedes cambiar el mundo


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Después de toda esta teoría, en la práctica que podemos hacer para dejar un mundo mejor a nuestr@s hij@os?

Pues lo único que está en nuestra mano, que es vivir bajo las premisas de las leyes universales anteriormente mencionadas, buscando el bien común y ofreciendo amor incondicional.

Y educar a nuestr@s hij@s bajo estas premisas, esperar cambiarlo mediante quejas y pataletas, solo acabará aportándonos sufrimiento y frustación.