En el plano mental, lo que necesitamos para que nuestra mente funcione de la mejor manera posible, es la relajación y planificación.

Relaja la mete y evita que te dominen tus pensamientos

Photo by Max Vertsanov on Unsplash

La función de la relajación de la mente, es bajar revoluciones de la misma, porque como todo motor, si lo hacemos trabajar por encima de las revoluciones recomendadas, tiene muchas más posibilidades de que acabe fallando.

Cuando tu mente no descansa, en tu cuerpo se empiezan a producir reacciones, aumentan los niveles de cortisol, de lípidos, glucosa y colesterol, además de aumentar la tensión arterial, para quien quiera profundizar en el tema, recomiendo seguir al Doctor Mario Alonso Puig.

Imaginaros a nuestra mente como un mar, en la superficie hay un ir y venir de olas, lo que vendrían a ser tus ideas.

El proceso de relajación, ya sea mediante meditación o el mindfullnes, no se trata de dejar de pensar, porque eso es imposible.

El objetivo es evitar que esas ideas te atrapen, como cuando estas en la playa y para evitar que las olas te atrapen, te sumerges y las notas, pero las ves pasar por encima tuyo.

Cuando aumentamos la capacidad de relajación de la mente, profundizamos más en el mar y ahí donde prácticamente ya ni percibimos las olas, encontraremos desde una preciosa barrera de colar a algunas criaturas casi monstruosas.

Cuando profundizas en la mente, eres consciente de capacidades que posees y que no creías que poseyeras.

De igual manera, que en esta zona, tienes la capacidad de descubrir ciertas miserias que tenías enterradas en niveles del subconsciente.

Y esto último es maravilloso, ya que el conocimiento es el primer paso para poder resolver un problema.

Bucear en estas zonas de la mente, nos enseña un camino no trillado, en el que descubrimos nuestra verdadera identidad.

Planifica tus tareas, tu cerebro lo agradecerá

A la mente, en su afán de ahorrar energía, le encanta trabajar por hábitos, ya que de esta manera tiene la posibilidad de realizar tareas en piloto automático.

Tratar de recordar la primera vez que hicisteis una práctica del carnet de conducir, todos los elementos que teníais que tener en cuenta, retrovisores, cinturón, mirar para todos los lados, apretar embrague, poner primera,…

Ahora pensar en todas las veces que te has subido al coche, y después de llegar a tu destino, te preguntas que como has llegado, ya que ibas pensando en cualquier cosa menos en conducir.

La mente iba conduciendo, en modo piloto automático. Y aunque eso aumenta seguramente la posibilidad de tener un accidente, le ha ahorrado a tu cerebro una cantidad importantísima de energía, sino imaginaros cada vez que cogéis el coche tener que estar pendiente de todo, como el primer día de carnet.

Todos tenemos una cantidad increíble de hábitos asimilados, muchos de ellos de manera inconsciente.

La clave es cambiar los hábitos que nos dan más posibilidades de tener un “accidente” por otros, que también ahorrándonos energía, nos lleven mejor a nuestro destino.

Un método maravilloso para crear las circunstancias apropiadas, es la planificación, que no es más que la clasificación de las tareas para la posterior ejecución de ellas.

  • Urgentes e importantes. Las que aportan un beneficio para ti y además tienen un plazo de finalización. Son las que has de priorizar.
  • No urgentes e importantes. No tienen plazo, pero no conviene procrastinarlas definitivamente, ya que nos repondrán un beneficio.
  • Urgentes y no importantes. Son las perfectas para delegar, ya que aunque tiene un plazo de finalización, no requieren de nuestra exclusiva realización.
  • No urgentes y no importantes. En este caso, como podéis imaginar, son las que podemos, e incluso en algunos casos, hemos de descartar.

Y vosotros, en cual de ellas gastáis más de vuestra energía?