“Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros, en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar. Sería esencialmente un sistema de esclavitud en el que, gracias al consumo y al entretenimiento, los esclavos amarían su servidumbre.”

Esta cita, que define a la perfección el Mátrix que vivimos en la actualidad, la expuso Aldous Huxley en el 1932, todo un visionario.

Esclavos del sistema

Este Mátrix, del que tanto os he hablado en publicaciones anteriores, queda definido a la perfección en la obre de Huxley, Un mundo feliz.

Vivimos en un sistema de esclavitud, una esclavitud que ha cambiado las cadenas, por nóminas e hipotecas. Clic para tuitear

Un sistema de esclavitud en el que, no os confundáis, los políticos no dejan de ser, como el personaje de la película del maestro Tarantino, Django, protagonizado por Samuel L. Jackson, ese esclavo con ciertos privilegios, que doran la píldora a su amo, pero esclavos a fin de cuentas.

Si hay algún escéptico, que piense que el termino esclavo es exagerado, le invito a que deje su trabajo, y nos explique como le va la vida.

La prestidigitación del sistema

Photo by Arnaud Jaegers on Unsplash

Para darnos la falsa apariencia de democracia, cada 4 años, nos llaman a las urnas a meter un papelito, y así escoger que partido político se encarga de ocupar el puesto de esclavo negrero.

Y quien ocupa el puesto de dictador?, pues los poderes fácticos, vamos quien tiene el dinero. En un sistema ultracapitalista, quien paga manda.

Y ante este panorama, si menos desolador, que podemos hacer para dejar de ser esclavo?

Para empezar, lo primero que hemos de hacer es reconocerlo, el primer paso para solucionar un problema es reconocerlo.

Y lo siguiente que has de hacer, es dejar de quejarte, el sistema, te guste o no es el que es, y hasta que reviente, porque reventará ya que es totalmente insostenible, lo único que está en tu mano es responsabilizarte de ti mismo, y dejar de esperar que los demás, llámale Gobierno o Banco, te saquen las castañas del fuego.