LIBERTAD QUE NO LIBERTINAJE

La era del libertinaje
Libertinaje

Derechos humanos, derecho a reunión, libertad de expresión, derecho a un juicio justos, así un sinfín de beneficios, que la humanidad ha ido consiguiendo a lo largo de su historia.

Pero lo que nadie se encarga de recordar, ni exigir, son las obligaciones que también tenemos como ciudadanos, porque no es lo mismo libertad, que libertinaje cuando se pervierten y exprimen de manera desmesurada los derechos obtenidos.

Porque un concepto que parece que se ha olvidado en esta sociedad, es que las libertades de uno, terminan cuando interfiere en los derechos de otro.

Porque quizás, uno tenga derecho de hacer una fiesta en su casa, pero si molesta a los vecinos, lo mismo no tendrá tanto derecho.

EGOÍSMO GENERALIZADO

Nos hemos acostumbrado a la miseria
Inhumanizados

La causa de esta corriente generalizada, de exigencia de derechos, además cada vez, de una manera más exarcebada, es el increíble egoísmo que impera en nuestra sociedad.

Un egoísmo no solo a nivel personal de cada individuo, sino como especie con las demás que cohabitan con nosotros en la Tierra, y con el propio planeta.

Nos hemos acostumbrado, hasta tal punto que lo vemos como normal, que una cantidad indecente de personas en el mundo pasen hambre.

Según la ONG Programa Mundial de Alimentos, unos 795 millones de personas en el mundo no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable y activa.

Pero no hay que irse a los países subdesarrollados, para encontrar a gente tan desfavorecida, en países en desarrollo, como puede ser el mío España, casi un 13% de la población presenta desnutrición.

Nos hemos acostumbrado de tal manera a ver a gente, sin nada, viviendo en la calle, que para la mayoría de nosotros, pasan desapercibidos.

Por otro lado, el ser humano como está en la cima de la “cadena alimenticia”, evidente tiene a su disposición al resto de seres vivos, para hacer y deshacer a su antojo lo que quieran con ellos, caza furtiva, pesca abusiva, zoos, hasta el punto que hemos extinguido a decenas de especies, de manera directa o indirecta, y lo mejor de todo, sin utilizarlas como alimento.

Es tal, nuestro nivel de egoísmo, que pensamos que nos pertenece hasta el planeta donde vivimos, y por lo tanto podemos hacer lo que queramos con el, con tal de mejorar nuestras condiciones o nuestra comodidad.

Las ONGs y asociaciones ecologistas, acostumbran a reclamar que salvemos al planeta, pero la verdad es que el punto de vista está equivocado, el planeta como organismo vivo que es, buscará sus subsistencia y por lo tanto, los que tenemos que salvarnos somos nosotros, porque el día que nosotros desaparezcamos, el planeta solito se regenerará.

TANTO DAS, TANTO RECIBES

Solo recibes lo que das
Ayudar

Y con este caldo de cultivo, que se está creando, aún nos quejamos del mundo que vivimos y la sociedad que formamos, cuando los únicos responsables somos todos y cada uno de nosotros.

Porque la única manera posible de cambiar el mundo o la sociedad, reside en el interior de cada de los individuos que forman la sociedad.

Cambiando nuestra manera de afrontar la vida, al respecto de los demás seres humanos, las demás especies y el propio planeta, acabaremos consiguiendo hacer de este un mundo más generoso.

Para empezar a dejar de ser una sociedad tan egoísta, hemos de comenzar por dejar de pensar, lo que el mundo o los demás pueden hacer por nosotros, para empezar a preocuparnos por lo que nosotros podemos hacer por el mundo o por los demás.

La ley de atracción, lo que podríamos llamar karma, nos dice, que solo recibiremos aquello que previamente hayamos ofrecido a los demás.