En el artículo donde hablaba del  paso de la titulitis a la meritocracia, con la consiguiente muerte del curriculum tal y como lo conocemos, os di unas pinceladas de aspectos que están cambiando con el nuevo paradigma.

Uno de ellos, del cual hablaremos hoy, es el sistema educativo que hemos sufrido la gente de mi generación y las siguientes, la mía por cierto es la fantástica Generación X.

Un sistema de la era industrial

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A nuestros bisabuelos, que se dedicaban al campo ya que era el final de la era agrícola, un día les dijeron que lo de trabajar arando y recolectando.

A partir de ese momento tendrían que ir a las fábricas para formar parte de los procesos de producción.

Pero claro, la mayoría de ellos, por falta de necesidad, no tenían ningún tipo de formación, y a partir de ese momento para desempeñar las tareas que habían de realizar, necesitaban unos conocimientos mínimos.

Para ello, se creó el sistema educativo, que prácticamente no ha cambiado desde entonces hasta a día de hoy.

Poco a poco, se fueron ampliando los conocimientos para satisfacer las necesidades de los diferentes puestos de trabajo a desempeñar.

Durante muchos años, toda la era industrial, este sistema a sido muy efectivo, sobretodo para las empresas y los dirigentes, ya que podían moldear las generaciones de futuros empleados.

Y estos, los peones de esta partida de ajedrez, gracias a estos conocimientos, podían conseguir un puesto de trabajo más o menos estable que le permitía entrar de lleno en la búsqueda del éxito diseñado por el capitalismo.

Un sistema educativo ineficaz

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Todo parecía de color de rosa, hasta que la globalización y los avances tecnológicos, llegaron para quedarse y revolucionar de manera definitiva el mercado laboral.

Estos avances han propiciado, de la misma manera que en su día la máquina de vapor, un cambio de era, dejando atrás la era industrial dando paso a la era del conocimiento.

Hoy en día, la edición digital de cualquier diario, contiene más información en un día de la que podía disponer en toda su vida un ciudadano del siglo XIX.

En 2017 circularon en la Web más información que entre 1984 y 2012.

De que sirve pasar 10 años estudiando materias y conocimientos que tenemos al alcance de un solo click Clic para tuitear

o conocimientos que no vas a necesitar nunca en la vida real, en serio las ecuaciones de segundo grado no las he vuelto a utilizar fuera de las aulas.

O conocimientos que solo nos servirán para participar en un concurso televisivo, las capitales mundiales o los ríos que hay en España.

En cambio, por otra banda, como es posible que no se den ni una sola hora de conocimientos financieros o emocionales? Ambos aspectos básicos para el desarrollo de una persona a la hora de salir a la vida real y fuera del marco de las aulas.

La respuesta es muy sencilla, porque a los poderes fácticos, no les interesan personas que se puedan valer por si mismas y sean autosuficientes, sin tener que depender del estado, las multinacionales o la banca.

Un nuevo modo es posible

Como a quien dirige el cotarro, le interesa seguir creando borregos, es muy complicado colarse en el sistema educativo e intentar cambiar el modo de acompañar a nuestros hijos.

Aún así hay gente valiente que quiere revolucionar la educación, intentando aportar una nueva visión y una nueva manera de desarrollar las verdaderas capacidades de los niños.

Es el caso de Borja Vilaseca, que ademas de su Akademia, para adolescentes que se han dado cuenta que el sistema establecido no les aporta lo que realmente necesitan, está diseñando una escuela desde infantil, para conseguir que las semillas que son nuestros hijos, crezcan y se desarrollen, en lugar de llenar sus cabecitas con conocimientos interesados.